El placer de la ira

Bien te preguntarás ¿por qué hablo del placer de la ira?

Bueno, es porque realmente es un placer tener ira o no me dirás que ¿no te gustaría desquitarte con alguien que te cae mal y descuartizarlo?

Pues bien, en nuestras vidas siempre hay alguien que nos saca el mal genio, ya sea porque es una persona que no nos entiende o que le caigamos mal.

Si bien esto es cierto, ¡Como nos gustaría darle una cachetada para que despierte; lo que le decimos que le va a pasar, suceda! El placer de la ira nos lleva a puntos extremos que en verdad queremos acabar con la persona.

¿Qué me causa placer con la ira?

Uno de los placeres de la ira es que se note que tenemos la razón! Porque cualquier discusión que tengamos con cualquier persona se debe a que YO” tengo la razón.

Otro de los placeres corresponde a ese deseo de venganza. Por aquello que nos incomoda le ocurra a la misma persona a la que nos disgusta.

Un placer que es bastante extensivo y explosivo corresponde a querer hacerle daño a alguien con justa causa. Por ejemplo, el caso de la infidelidad, nos causaría placer encontrar a esa persona en lo que creemos que está haciendo y si es así desquitarnos con mucha ira.

El placer de: Esto no se queda así!… Porque siempre queremos devolver más de lo que recibimos y no nos gusta haber quedado en ridículo frente a los demás.

El placer de la ira tiene su raíz en salir victorioso.

Ejemplo: Me doy con todo el mundo y voy a ganar la pelea cueste lo que me cueste… Pero siempre perdemos, aunque creamos que hemos ganado.

También, podemos decir, que el placer de la ira se multiplica cuando: esperamos que se llene la copa para cantarle sus cuantas verdades, entonces sabrán quien soy yo! le canto la tabla.

Ciertamente, el placer de la ira se ve reflejado en el por fin soltar aquello que nos reprime, porque siempre ha existido un temor entre nosotros y la limitante que nosotros ponemos es para culpar a otro y enseguida explotar para cantarle la tabla.

Desafortunadamente no nos hemos dado cuenta de ese punto, que es el placer de la ira, porque nunca nos hemos sentado a reflexionar sobre eso. Lo peor es que como nos genera tanto placer, queremos estar así siempre y generamos discusiones donde no debería haberlo.

Si en algún momento tuviéramos la osadía de observarnos dentro y determinar de dónde vienen esos placeres incorrectos que nos fastidian, podríamos de alguna manera atacarlo y eliminarlo porque no nos trae beneficios el estar viviendo con la ira.

Bien nos puede causar bastantes dolores de cabeza, a la vez que el placer de la ira se manifiesta y hace que las cosas que vivimos con los que nos rodean se conviertan en espadas afiladas con la que nos hacemos daño.